lunes, 24 de agosto de 2009

La DECisión

Si uno se planteara el motivo por el cual accede a ver una película y no otra, seguramente llegaría a la conclusión que a pesar de interesarse por la crítica, de conocer al director y/o de sentirse llamado por algún comentario de otro lector o incluso de llegarse a fiar de las fotografías del 'report', uno finalmente se guiará por su instinto, algo del estilo 'tiene buena pinta'.

La tarde del domingo me sentía tentada por dos películas, que al parecer solo tenían en común sus primeras tres letras: DESpedidas y DESgracia. La primera recibía el premio a mejor película habla no inglesa en la última edición de los Oscars , de la segunda no tenía constancia de premio. La primera me evocaba cierta esperanza, la segunda evidentemente no.

Ya, frente a las taquillas, pedía amablemente dos entradas que me llevarían hacia el camino de la vergüenza (Disgrace) que es como se refiere Coetzee, el autor de la novela en que se basa esta adaptación, al estado por el que los protagonistas se verán obligados a llegar. David Lurie, profesor de poesía romántica en una universidad de la Sudáfrica postaparheid, muy dado a la entrepierna, es juzgado por el tribunal universitario por abusar de su posición académica para tener una aventura con una joven estudiante mestiza. Lurie, admite su vergüenza y dimite como académico. Decide refugiarse junto a su hija Lucy, que vive en una granja del sudafrica. Pocos días después tres jóvenes negros atacarán a Lurie y violaran a Lucy un día en que Petrus, un hombre negro que echa una mano a Lucy, no está. Las sospechas de Lurie, de que Petrus no estuviera allí ese día, se clarifican el día que descubrimos a uno de los tres jóvenes en una de las fiestas que éste organiza como bienvenida a su nueva casa.

Si algo me llamaba la atención de la película, era como ambos se posicionan tan distintos ante semejante drama. Si bien, nosotros, desde nuestra posición más correcta, más civilizada, seguramente más ignorante, tomaríamos parte de la opinión de Lurie que no logra entender como su hija decide abandonar todo orgullo y permanece allí, como si nada hubiese sucedido. Sometida a la injusticia. Todo sería mucho más sencillo si ella denunciase, ¡es lo justo!, pensarías. Dejo para ustedes el final de la película, en aras de reflexión sobre si resulta vergonzoso creer que así 'todo está bien'. Jacobs, director de la película, y su esposa Anna María Monticelli, guionista de la película se someten justos a la novela, según he leído en demasía. No importa. Su visión controlada no me pareció gélida, más bien fiel a su cometido.

Decía Coetzee en las últimas páginas de Desgracia “uno se acostumbra a que las cosas sean cada vez más difíciles, ya no se sorprende de que lo que era todo lo difícil que podía ser pueda ser más difícil todavía”. Yo reivindico dejarse llevar por su instinto y no por la difícil decisión de tomar un camino u otro, la vida ya es bastante difícil.


4 comentarios:

  1. Has escrito un texto muy personal. Como siempre tu fuerte es transmitir mas que contar (que no quiere decir que no cuentes). No te sabria decir si es una pelicula que me apetezca ver ahora mismo pero si que puedo decir que me apetece que me cuentes muchas mas cosas...

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  2. Grey, aún tenemos que contarnos muchas cosas. Pajaro loco, muchas gracias por tu comentario, lo cierto es que no he visto el ultimo rey de escocia...la pongo en la lista!

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